CAPITULO 1
Cuando desperté, me costo reconocer donde estaba. El piso estaba frió y duro, pero sentía una calidez, una sensación de comodidad, difícil de expresar. Había algo que no me resultaba familiar, pero me di cuenta que mi habitación estaba igual que siempre. Al cabo de un tiempo descubrí que lo que estaba fuera de lugar, era yo. Me quede recostado un rato mas en el piso. Trate de acomodar mis pensamientos y repare con cierta sorpresa y tal vez desilusión, que seguía con vida. Me reincorpore lentamente y ya parado frente al espejo, vi mi reflejo en él. Con cierta melancolía, encontré en esa imagen, un Yo que hacia años no veía. Inmediatamente sentí terror. Alcance a sentarme en el piso, junto a la cama, antes de perder el control total de mi cuerpo y caer. Ya era de día. El reloj de pared anunciaba unas 11:25 estáticas, eternas, desde hacia ya varios meses. Demasiado tarde para comprarle pilas, pensé en silencio. Un rayo de luz se colaba por las rendijas de la persiana y terminaba sobre la mesa de luz, señalando el paquete de cigarrillos. Solo quedaba uno. Me estiro con esfuerzo y lo alcanzo. Lo llevo a mis labios y lo enciendo. La idea de que puede ser el último cigarrillo que fume, pasa por mi mente. Me relajo, y trato de comprender un poco que es lo que estaba pasando, como llegue a esta situación. Recapitulo. Ato cabos. Una idea lleva a la otra, mi mente se dispara, juega y conecta hechos aislados que no tienen relación. Por alguna razón, que todavía no me puedo explicar, llego a aquel momento, hace 2 años atrás, cuando la conocí.

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